Muchas enfermedades empiezan antes de que aparezcan los síntomas, y cuando sentimos dolor o inflamación el proceso ya lleva tiempo ocurriendo. El cerebro participa en este proceso porque regula la respuesta inflamatoria del cuerpo a través de un circuito en el tronco del encéfalo y del nervio vago, que conecta el cerebro con distintos órganos y transmite señales cuando hay infección o inflamación. El reto científico es descifrar la información que viaja por ese nervio. En el futuro, sensores y algoritmos de aprendizaje automático podrían analizar esas señales para detectar señales tempranas de enfermedad y permitir tratamientos antes de que aparezcan daños graves.