Los procesos cognitivos como la atención, la memoria y la toma de decisiones influyen en el comportamiento y la regulación emocional. En el trastorno bipolar, los episodios maníacos y depresivos conllevan alteraciones en el pensamiento, la atención y la conducta. Estos cambios se relacionan con desequilibrios en neurotransmisores y con el funcionamiento del córtex prefrontal. Para gestionarlos, se pueden aplicar diversas terapias, actividades creativas, herramientas digitales y hábitos saludables que favorecen la estabilidad emocional.
Porque entender la mente humana es el primer paso para cuidarla.