El glaucoma de ángulo abierto es una enfermedad silenciosa que puede acabar en ceguera al bloquear el drenaje natural del ojo. Este proyecto plantea una solución innovadora: usar terapia génica para que, con una sola inyección, las propias células del ojo produzcan proteínas capaces de eliminar esa obstrucción y frenar la pérdida de visión.