La propuesta consiste en transformar la energía del movimiento en electricidad mediante pequeños generadores. Acciones como caminar o pedalear producirían energía que se almacenaría en baterías para usos básicos como iluminación o carga de dispositivos, especialmente en zonas sin acceso estable a la red. Aunque cada aporte es pequeño, la suma de muchas fuentes puede ser una solución sostenible.